Dejarse el corazón, en otro lugar distinto.

Aquí estoy parado en distintas capitales.

Simplemente quieto, mirando.

Sentado en una terraza, mirando hacia la gente.

La gente va pasando.

Unos se detienen a mirarte, otros no.

Unos una semana, otros tres semanas, otros un mes.

Algunos te piden un numero, una dirección, y prometen llamarte

Otros, (los menos) acercan una silla a tu mesa, te preguntan si se puede, y se sientan a tu lado.

Allí se quedan contigo, hasta que cierre la terraza.

Bibliothèque François-Mitterrand


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Un conte pour enfants

Il parle, je piens.

Bercy, Paris 6 aôut 2009

Music: The Horrors

Acabo de cruzar un puente precioso, el de la bibliothèque F.M. (BnF) El parque tiene su encanto, con sus hippies con malabares y diábolos, sus familias al sol, perros a la sombra, y unos turistas españoles haciendo judo. Niños con monopatines y alguno qque otro haciendo futing.

Desde esta sombrecilla de piedra alcanzo a ver las pistas deportivas.

Será por las pintas o que, que se nota que soy extranjero. Cuaderno en la izquierda y cámara en la derecha. Nada mas llegar al parque no se que me dijo un joven de una pandilla, vamos, que no se, uno porque no entiendo francés, y dos porque iba con la musica puesta.

Musica, que mono, este parque es para tirarse en el suelo con una guitarra, y tocarle lo que se dejara.

Pues yo contesté levantando la mano a modo saludo. No se enojo nadie, asique creo que acerté. Me voy a dar una vueltecita más. Pateare el parque, o puede que vaya a la Gare d’Austerliz, donde tantos llegaron buscando no morir de hambre.

¡Anda mira! ¡Un estanque! ¡Hasta hay gente bañándose!

Para la que hace el amor con las mentes: “Acabo de echar un polvo… increíble.”

Voy en el M6 de vuelta a Bercy, y de hay a Biblothèque, a entrar en un decathlon que hay al lado a ver lo que valen las chozas.

Hay un tio tocando la travesera increíblemente bien, pero no se si tengo un triste céntimo para echarle.

Dos monedas de 5 y una de 10 costó la sonrisa mayor de agradecimiento de este país.

Ahora si que tengo 0,00€ en efectivo, y el lo sabía, de ahí que lo agradeciera mas que las monedas de euro de los señores con corbata.

Benedetti, Mario

El día después de que yo cantara a la vida, se murió, en el verde jardín de su Montevideo natal, Mario Benedetti, escritor, poeta y ensayista mundialmente reconocido, no con premios, sino con afecto.
Mentiría si dijera que leí muchas de sus novelas, o que escuche sus versos. Mentiría también si dijera que no le admiraba, pues fue el, con su Primavera con una esquina rota, lectura obligada en el instituto, el que me descubrió en mi temprana juventud, la literatura hispano-americana.
No nos olvidaremos de tu bolígrafo, amigo, ni de la musicalidad de tus palabras, ni de tus ideas.
Ahora que aprendiste a no ser, espero que fueras capaz de reencontrarte, a ti mismo, y a tu mujer.

Dale un abrazo a Antonio Vega de mi parte.



Beatriz

El mes que menos me gusta es el mes de mayo, mamá dice que es el mes más bonito, porque se llena el campo de flores y sale más rato el sol y hace mas calor, pero yo creo que no es el mes mas bonito. No lo es, porque en la ciudad no hay casi flores, y el aire se llena de algodones blancos, y el abuelo dice que le ponen malito. El otro día el abuelo me llevo al parque a que jugara con los niños, y estuvo toda la tarde estornudando, y llenó el pañuelo de tela de mocos. Después me dijo que nos teníamos que ir, y yo no quería, porque todavía estaban casi todos los niños de mi cole en el parque. Estaba triste, porque parecía que iba a llorar, pero no me lo quiso decir, porque el abuelo nunca dice cuando esta triste, pero yo se lo noto. Triste es cuando uno va a llorar porque le ha pasado algo malo, como que se ha caído o que se llevaron a su papá. Todos nos ponemos tristes de vez en cuando, yo creo que el abuelo estaba triste porque se llevaron a su amigo Mario, que era un escribidor, porque le escribía muchas cartas. Íbamos a ir a despedirle al aeropuerto, pero me el abuelo no me dejo, me llevo con mamá, y me dijo “todavía eres pequeñita, ya despedirás a mucha mas gente si dios quiere”.

VIVE

Hace tiempo que no escribo, y es porque no me sale. Hoy lo hago porque me he parado a pensar. ¿Esto es vida? ¿Merece la pena estar discutiendo con las personas que quieres todo el rato? Vale, la culpa es mía y todo lo que tú quieras, pero ya que me dejas elegir el rumbo de mi vida, déjame a mí marcar el paso. No me vengas diciendo por un lado que no soy responsable, que no me esfuerzo, y luego por otro no me quieras aguantar cuando no tengo tiempo para los demás, y solo piense en mí.
Creo que todos nos hemos preguntado muchas veces, cuando estamos en la mitad de algo, si estamos haciendo lo correcto, pues bien, a mi me parece que si, que muy bien, pero no a cualquier precio.
Hay que saber priorizar, y pararnos a discernir las cosas que nos hacen felices, y es a eso a lo que nos debemos entregar. Puede que si, que tengas una meta muy clara, y que hagas todo el esfuerzo del mundo para llegar a ella con éxito. Pues muy bien, tu sabrás, pero, ¿de que te sirve si las personas que quieres se han quedado por el camino? Porque, la verdad, eso de que la gente que te quiere siempre estará ahí pase lo que pase, admítelo, es un cuento chino.
Por eso te digo, amigo, aprende a distinguir que cosas son importantes en tu vida, que cosas merecen la pena, y luego, haz lo que quieras en tu tiempo libre, aunque te digo, no te dediques a perderlo.
Disfruta la vida, que, de momento, yo solo te puedo garantizar esta.

SAL

Le echo sal a la bañera para recordar el sabor de tus besos salados a la orilla del mar. Recuerdo ese abrazo cariñoso con su correspondiente beso en la espalda, a la altura del omoplato. Como cuando te devolvía el abrazo mis manos descubrían tu cuerpo, y mis labios se enganchaban en tu cuello, en tus orejas, en tus mejillas.
Aquellas cenas a la plancha en “Chez Raúl”, aquel café bombón, aquellos licores digestivos.
Aquel fue un gran verano, el agua estaba fría que cortaba, y el sol apenas bronceaba, pero las caricias en mi espalda, y en tu espalda, los acordes de la guitarra, tu voz, las escapadas a Biarritz, a Niza, a Paris, a Nantes, Nancy y Barcelona.
Aquella Vespa, aquel ZX verde, tantos kilómetros, tantas curvas, tantas cuestas. Una meta, un destino, no es solo que otro metro mas en el camino.

DALTON

Desde bien pequeñito me sorprendió lo gris que es el mundo, “cuanto dolor y sufrimiento puede llegar a soportar el ser humano” pasa a ser algo mas que una pregunta, y “porque es el propio humano el que crea su dolor y el de su especie” es una pregunta y a la vez una respuesta según donde pongamos el acento.
Por contra de lo que puedas pensar, yo siempre me incline por los colores fríos, el azul en distintas tonalidades, el negro, marrones, grises, rozando alguna vez el verde. Nunca me gustaron los rojos, naranjas ni amarillos, de hecho, nunca entendí la razón de ser del granate, ni del fucsia.
Sabes, a veces me gustaría pensar que las personas son como los colores, hay personas frías y personas calientes, y que una persona no es sino la mezcla de otras personas que estuvieron antes y que le influyeron. Los perros nos distinguen los colores. A veces, somos un poco perros, y no distinguimos a las personas, hacemos sacos, y las ordenamos. Otras veces, nos ocurre que todo los colores son el mismo, y otras, seleccionamos con esmero los tonos apropiados para decorar el lienzo de nuestra vida.
Pero puede que a veces no encontremos el color necesario para culminar nuestra obra maestra, y ahí, al “gran pintor” le entran las dudas, y se plantea dejar su pasión, para prepararse unas oposiciones, ir a una entrevista de trabajo, vestirse de yupi, emigrar del pueblo a la ciudad. Ahí, es donde no debe el pintor desesperar, ahí que probar colores, rojo, verde, azul, mezclarlos, e incluso repetir colores, nunca se sabe, cuando estas repitiendo un color, si en realidad es otro color, porque en verdad, si que hay varias realidades.
“Quizá yo no este hecho para esto” se repite demasiadas veces, ¿verdad?
Pues así sigue la vida, una eterna búsqueda de un sentido, de un lugar, de un trabajo, de un paisaje, de una ayuda, de un hogar, de un color, de otra vida, de un motivo. De un porqué.