DECIA

“Oveja descarriada, cuando mas me odiaste, mas te amé, si te fuiste, te llamé con insistencia, si no me oíste, te grité, si me dejaste, fui detrás de ti, si me olvidaste, te hice recordar, si me mentiste, yo te fui sincero, si me robaste, yo te ofrecí todo mi haber y mi poseer, si me rechazaste, yo te perdone, si en ti murió el amor, yo me encargue de que resucitara, pues mi amor hacia ti, hermano mío, es inmenso, por ti vivo, y sin ti muero, y a veces, por ti muero. El que tenga oídos para oír, que oiga.”
Mientras tu lo que querías era olvidarlo, lo que yo quería era quererte. Lo intenté de mil maneras, hasta telepáticamente, “telepatéticamente”, me colé en tus sueños, te grite en tus oídos, me enmarañe en tu pelo, te arañe la espalda, te mordí la oreja, intente deslumbrarte con palabras.
Tu, en cambio, me quitaste el sueño, vaciaste mis oídos, soltaste tu melena, me volvió la escoliosis, se me cerraron las orejas, me arranque los ojos, volvieron las ojeras, me desnudaste sin palabras.

Arrancarme los ojos:
http://www.goear.com/listen.php?v=f4cef6a

NIEVE

¡Nieva! ¡Nieve! ¡Como mola!
Mira que cuando salí esta mañana de casa andaba un poco mosqueao; aun estaba oscuro, pero se adivinaba un cielo encapotado que presagiaba un día lluvioso. Ríete tu de todos esos que decían que en Zamora no nieva, que por culpa del ambiente que da el río Duero, era imposible que nevara, ríete tu.
Me encanta la nieve, es como la lluvia, pero no moja, quiero decir, moja mucho menos, no necesitas llevar paraguas, y no llegas calado a casa.
Ojalá nevara todo el día, así estas tarde saldría de paseo. La nieve cambia todo, por ejemplo, lo que esta mañana hubiera sido una mañana de mierda, se convirtió en una mañana cojonuda, no importó no llegar a la primera hora de clase, ni que no funcionara internet en la biblioteca, en esa hora perdida hice la compra de la semana, fui al banco, y deje pagado el piso. Si hubiera estado lloviendo, probablemente habría tirado una mañana quedándome bobo estudiando materiales.
Desde mi cuarto en el cuarto no consigo ver si la nieve a cuajado en la catedral, pero si puedo decir que los tejados del barrio están blancos. A la tarde, si hace frío, iré a dar un paseo por el barrio viejo, que, me imagino, estará desierto. Me pondré las botas, dos calcetines, la braga, la capucha, y a la calle.

--2 horas más tarde--

El tiempo cambió, donde había gris, ahora hay un sol que reluce en los helados tejados, sus rayos calientan con fuerza a través del doble cristal de mi ventana, a pesar de no funcionar el radiador, ahora me sobran las chaquetas.
Los tejados chorrean sin canalón que los reciba, goteando en un gran charco.
Yo me quedo ciego al ver al reflejo del sol en un folio en blanco, que poco a poco se va tapando con letras en azul.
Las nubes ahora son flojas, no tienen fuerza para tapar a este sol, sol de invierno que las atraviesa sin piedad. Ya no saldré a la calle hoy, aunque haga frío, no, esta tarde no. Esta tarde, simplemente, me limitaré a mirar por la ventana, a buscar entre las nubes, el lugar donde el cielo se tiñe del color de tus ojos.


15-12-2008
(Dice el calendario)

CON EL DISFRAZ DE TOTAL 'GLAMUR' PROVOCAS INQUIETUD

Carmencita, te he de confesar, anoche me quede colgado de tu amiguita, flipo. Te cuento, estaba yo en el Ves, cuando me cruzo a una morenaza (la típica), y me saluda, yo flipando, sin saber quien era, digo “hola”, cuando ella se acerca y me dice “Hola, soy la amiga de Carmen”, yo solo dije “Guau”.
Me dijo no se que historia de que no salías, la verdad, estaba (y estoy) borracho, por lo cual no me percaté a ciento por cien, solo me quede con lo que dijo de: “bueno las monjas se piensan que estoy durmiendo, así que, bueno, me iré a dormir a casa de un amigo” (vamos, que se tira a otro, pero a mí, pa’ lo que me va, me la suda)* El caso es, que babeo por ella, sobre todo en esa circunstancia, es decir, yo borracho y ella espléndida (también borracha, pero sin querer la idolatro).
Parece mentira, lo que cambia esta muchacha, siempre con coleta, medianamente recatada, y aun así ya te dije que me llamaba la atención; pues valla, hoy iba vestida para “cazar”, al menos, a mí, esta noche me ha cazado. Si ella quisiera y a mi me dejara…
Vaya por dios, cambio hasta mis dichos celebres, puto cali. ¿Sabes que es lo peor? Que aun no se como coño se llama, ella sabe que la conozco como la “amiga de carmen” que tristeza.
A pesar de toda la retahíla de burradas que dije ahora, hay una cosa que es verdad; por ella puedo dejarlo todo, porque en ella veo lo que llevo buscado desde hace años, alguien por quien ilusionarme.


PD: por cierto, me dijo que no te dijera nada :-P
(y gilipollas de yo, publico, gg)




Dedicado a mi amiga mayor de anoche, Carmen (si ese es tu verdadero nombre), a la que espero ver en 7 años en el mismo café del que ayer me hecho, donde yo iré sin pelo y ella con arrugas, o hijos, gracias por tus sabias palabras, en sirio (ﻱﯽﺝﺼ)
gg, que no! en serio, un besazo!




* esto invita a un: Yap… (¿verdad?)

VIEN

Los árboles se desnudan a esperar el frío del invierno, mientras un pobre vagabundo recoge las hojas para encender una fogata, que le sirva como manta de un solo uso. El profesor llena la pizarra de derivadas parciales y gradientes mientras me vuelve a la cabeza la idea de fotografiar esta ciudad. Ya lo tengo decidido, tiene que ser este invierno, estoy preparando la cámara, esta noche pondré las pilas a cargar, y mañana si no llueve iré a dar el primer paseo por el casco antiguo. Lo ideal hubiera sido haber ido esta tarde, pero el calor de la calefacción me retuvo en casa. Realmente una tarde perdida.
“La rubia de mi sueño tiene los ojos azul hielo” mmm, no se, esta frase me ha salido sola, quizá sea porque la chica que esta sentada delante de mí es rubia, pero aún no le he visto los ojos, así que no se. Sobre esa frase, lo típico hubiera sido decir “la rubia de mis sueños” pero no, no ha sido así, ¿por qué? ni yo que lo he escrito lo se. Me gustaría decir que hace mucho tiempo que no sueño con ninguna rubia, pero mentiría, aunque digo la verdad si digo que no recuerdo haber visto ojos azul hielo en mi vida, porque el hielo ni siquiera es azul. Madre… me salen esperpentos de la cabeza.
“No te voy a cortar las alas, mi ángel, tampoco te pediré tu vida, ni que dejes tus historias e historietas.” es la siguiente frase que apareció en el papel de los relatos a medias de terminar, que no es lo mismo que a medias de hacer.
Cada vez que abro mi cuaderno encuentro hojas con cosas escritas, interesantes pero breves, y las siento lejanas en el tiempo, aunque ayer mismo las escribiera.
Rebuscando así, encuentro un texto en el que iba a denunciar el drama de las pateras, del que solo me salio el título ENVUELTO EN ORO, y con ello me iba a referir al plástico con el que cubren a los cadáveres que llegan a la playa. Pero se quedo en eso, en el título. Lo mismo le paso, a lo que en un principio iba a ser poema AHORA MISMO, que se basaba en la teoría (que ahora sigue vigente) de que ahora mismo debería(s) estar en mis brazos. En un archivo de mi ordenador, encuentro el principio de un cuento, que cuando le encuentre moraleja lo terminaré, también encuentro la explicación a porque me gustan las cerezas, y unas pocas canciones sin música y melodías sin letras.
Como me está entrando sueño, y me acabo de topar con un texto a medias que no acabe el otro día por eso mismo (sueño) voy a acabar rescribiéndolo:

“Que vien escriben estas chicas (mierda, volví a poner bien con v, siempre se me pasa) es increíble con que facilidad encajan las palabras, dándole un mágico significado, dejando lo que escribo a un lado, simplemente insignificante…
Eso si es contar una historia, de tal manera, que al acabar de leerla, la vuelves a leer, porque te quedó tan poco claro, que necesitabas leerla dos veces para percibir la una sola magia de la historia. Solo la muchacha que observa los tejados, la que vive en la azotea de un octavo piso, solo ella puede escribir tan arriba.”

Etiqueta: Relato ¿breve?

CAGÜEN

Tengo un jersey y unos pantalones encima del pijama, hace un frío de cojones, anoche eché ya la tercera manta.
Vaya mañana de perros, (huy, ya sonó el microondas) llego a saber esto y hubiera ido a clase, porque vaya, el ruido de la obra del primero no me deja estudiar, deben estar tirando una pared o algo, porque tienen un contenedor de escombros medio lleno, y a la vecina del tercero se le lleno de polvo rojizo la ropa que puso a tender esta mañana.
Voy a por las lentejas, que quiero ir al examen con la digestión hecha, porque, ya lo decía el tío Jacinto, “si se llena la panza, se vacía la cabeza”. Fisiológicamente es sencillo, los litros de sangre son los mismos, si el caudal de sangre (riego sanguíneo diría un médico) es alto en el estomago (sistema digestivo), llega menos caudal a la cabeza, sencillo, ¿no? Ahora vengo.

Cagüen la puta puerta, la mitad de las lentejas por el suelo, encima me toca fregar.

Buf, ya acabé, a pesar de haber tirado la mitad de las lentejas de mamá, acabé repleto. Ya empiezo a notar la pesadez típica, así que iré a lo mecánico. Me queda dejar la maleta hecha, hacer la cama, recoger los apuntes, guardar la guitarra, meter la calculadora en la mochila, cepillarme los dientes, vestirme, peinarme, barrer la cocina, y fregar todo el “cacharrerí”. Creo que empezaré con lo último, porque en esta semana de mierda me he dejado acumular platos y cazuelas desde el miércoles.
Haber si me acuerdo de decirle a Cris lo de las becas de la embajada alemana, y ya de paso le pregunto por los deberes de ingles.
Vaya semanita, y yo que el lunes pensaba que estaba en racha, pues parece ser que pensé mal, cagüen, y esto no ha hecho mas que empezar, haber si cojo ritmo de rutina de una vez por todas en este cuatrimestre… me voy a fregar.

LOS RECORTES DEL PERIÓDICO

Cinco y cuarto de la mañana, la música de Mark Knopfler hace más emotiva la segunda lectura del mismo texto de Elia Maqueda, que volví a leer por equivocación, al encontrarme con el periódico medio leído de la semana pasada. De repente me entraron ganas de escribir, primero pienso en acabar uno de los tres textos que tengo a medias para subir al blog, pero no tengo realmente ganas de volver con ellos, aunque prometo que me gustaría acabar de escribirlos. Pongo en repeat el Windows media y continuo con el periódico. Pero cuando empiezo un texto para mi inédito, se me va la cabeza, y pienso en que no consigo hablar con ella. Cambio de texto, y lo leo, pero cuando vuelvo al anterior, recuerdo que prometí no volver a escribirla, y me entran ganas de ponerle por escrito lo que pienso. Pero soy fiel a mi palabra, y no la escribo.
Cojo las tijeras amarillas, las que compre en los chinos el primer mes fuera de casa, y me pongo a recortar el texto que me llamo de nuevo esta semana, lo pondré en la estantería, pegado con celo, para que me llame muchas mas semanas “ya no hay sombrillas en la gare de Lyon en septiembre, en este frío septiembre” yo, por lo pronto, me calenté la cabeza mucho en septiembre, en este perdido septiembre. Desde hace un par de años sueño con un verano completo, con los meses de Julio, Agosto y Septiembre enteros para mí. Este año tengo una posibilidad, he soñado veces con ello, aunque ya no me hace tanta ilusión como me hubiera hecho este año pasado, este verano pasado. Este verano, si lo tengo, es bastante probable que lo palme currando.
Siguen siendo las cinco y cuarto de la mañana, y pienso en volver a llamarla, pero no, no la llamare, si quisiera algo llamaría ella, hasta hora siempre llamó, aunque como diría un amigo mío, y según pienso ahora, si llamara, seria para reírse en mi cara, así que mejor que no llame.
La última semana estuvo llena de novedades, cambiaron unas cuantas cosas, mi mente estuvo mas en los días breves de un uno y tres nueves (1999) que en nueve años mas tarde, o lo que es lo mismo, en ahora. Este finde no fui andando a ver a la abuela, este finde hice mi segunda visita al cementerio, donde por cierto, descubrí una de las mejores vistas de la ciudad, se nota que allí se para el tiempo, no se movían ni las nubes. Este finde, volvimos a la ermita, como cuando era pequeño, solo que faltaba uno, el de las promesas. Todavía siento por dentro aquella promesa, que no recuerdo vivida, pero si contada.
Podría ponerme a entender la canción, llevo media hora escuchándola, pero como no la estoy oyendo, solo saco en claro que Mark también tiene noches toledanas, como las que yo escribía cuando era un poco más joven de lo que soy.
Es curioso, hoy no me dio por empezar a escribir el texto a mano, lo que aplaudo, ya que con la letra que tengo, me cuesta a mí traducirme, y además, mi amiga Amazonas dormirá hoy unos gramos más feliz.
En fin, se me esta calentando la cabeza, sabes, hoy creo que me iré a la cama pronto, estoy cansado, aunque son las siete y cincuenta y ocho de la tarde, así que tendré que entretener el tiempo con algo antes de ponerme a hacer la cena. Haré algo como leer o ver la tele, porque no voy a estudiar, me duele la cabeza, y tampoco te voy a llamar ahora, aunque se que tenemos que hablar, que habíamos quedado en eso (este finde no pude, te lo prometo).
Ya se, me pondré a tocar la guitarra, que hace mucho que no me pongo, al menos como antes, después cenaré, y antes de dormir, acabaré el periódico.